25 may. 2009

La muerte no es si la palabra sigue viva: Hugo Gutiérrez Vega





Las palabras de los poetas hay que llevarlas en el corazón. Re-cor-darlas en sentido original, hacerlas inmanentes, aunque siempre habían estado ahí, en el centro de la apetencia de sentido, agua viva en el umbral de la sed.

Este es un fragmento del discurso de Don Hugo Gutiérrez Vega en el Museo Regional de Querétaro a propósito de los quince años del Círculo de Lectura Sor Juana Inés de la Cruz.

Dos minutos y medio de palabras, donde la voz del poeta es un cerco de luz.

Para recordarlas...


Retirado en la paz de estos desiertos,
Con pocos, pero doctos libros juntos,
Vivo en conversación con los difuntos,
Y escucho con mis ojos a los muertos.

(Francisco de Quevedo)




...Cada lector les da forma, les da vida, más bien dicho, les da su propia vida.
Por eso decía Díaz Mirón en una un poco pomposa pero sumamente exacta definición de poesía:

La poesía es una pugna sagrada
rabioso arcángel de ardiente espada
tres heroísmos en conjunción:
el heroísmo del pensamiento,
el heroísmo del sentimiento
y el heroísmo de la expresión.


Estas tres actitudes heroicas del que escribe las tiene también el lector.
Por eso lector y autor se unen en un solo milagro espiritual.
Yo no entendería el mundo sin la lectura.


No entendería el mundo sin la poesía.

En estos tiempos de vulgaridad, de obscenidad, de corrupción neoliberal, mal gobernados, torpemente dirigidos, tenemos que pensar en los momentos fundamentales del espíritu humano.

Tenemos que, como decía María, intentar un nuevo renacimiento.

Va a ser difícil. Nuestro mundo es cada vez más complicado, más vacío y al mismo tiempo más lleno de tontería, de violencia, de corrupción.

Pero aún en medio de estas desgracias, de este desconcierto en que vivimos todos, la literatura, la lectura nos entrega un camino, nos abre una puerta a la esperanza. En última instancia la lectura, más que ser una acumulación de conocimientos o una acumulación de erudiciones, es un diálogo humano.

La entendemos como eso, como diálogo humano.

Ustedes estos quince años han dialogado con los lectores vivos y han escuchado con sus ojos a los muertos, demostrando que la muerte no es, si la palabra sigue viva.

Muchas gracias.