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1 mar 2008 | By: María García Esperón

La tumba de Cleopatra


Para Tere Bernal, que tiene el alma en Egipto.

Uno de los enigmas de la historia está a punto de develarse: el sepulcro de la legendaria Cleopatra Séptima y del general romano Marco Antonio.

Zahi Hawass, la máxima autoridad en arqueología egipcia, al extender el deslumbrante abanico de descubrimientos que reserva la Egiptología para este año 2008, dijo en el transcurso de su conferencia magistral en el Museo de Antropología que a 50 kilómetros de Alejandría se encuentra la tumba que alberga los restos de los dos personajes.

Los datos históricos que depararía el hallazgo serían iluminadores. La leyenda, el mito, la literatura y la historia podrían enfrentarse al espejo del análisis químico, al apasionante reconocimiento del DNA, a la causa de la misteriosa muerte de la mujer más fascinante de la historia, a la reliquia que graba las heridas de Marco Antonio, al sueño roto de un Imperio Universal.

Con tumba o sin ella, mi lectura del anuncio de Hawass es una señal más del despertar de Alejandría, la bella sumergida en el Mediterráneo eterno, del Espíritu que como dijo Alfonso Reyes, siempre se abre paso.

La Tumba de Cleopatra Selene


Nota en El Universal
20 oct 2007 | By: María García Esperón

Le Tombeau de la Chretienne


La luna se oscureció al levantarse en el poniente
cubriendo su nocturno sufrimiento.
Porque vio su bello nombre, Selene,
descender sin aliento al Hades
.
(Epigrama de Krinagorasis)

Manos desconocidas levantaron el monumento, lo hicieron africano y griego y romano y le dieron su nombre: la tumba de la Romana. Después se perdió España y dicen que la hija del conde Julián, la Cava Rumía fue enterrada ahí con sus tesoros y sus remordimientos.
La dominación francesa y otro Napoleón, el tercero, también obstinado con los Tolomeos lo convirtieron en le tombeau de la Chretienne.
Tal vez nunca sabremos si Cleopatra Selene reposa al lado de Juba II en las entrañas de esa estructura que se levanta en Argelia y se recorta al sol sobre su anillo de tierra. A los turistas del Mediterráneo les gusta y la fotografían para colgarla en sus blogs de viajeros.
Les cuentan la historia de aquel gobernante musulmán que quiso saber qué había dentro y encontraron un nido de avispas y un operario sucumbió bajo el ataque en nube de los insectos. La empresa se detuvo pues comprendieron que los guardianes de la muerte custodiaban el aliento de la luna.
Luego llegó algún ministerio de arqueologías, con cepillos, escáneres y mapas y la tumba fue abierta, aspirada y explorada...
Dicen que dentro no hay nada.
Pero es que no saben mirar.