“Es verdad. Somos griegos en el destierro”, dijo Jorge Luis Borges en 1985 en la que fuera su última entrevista. Esta conciencia de que estar lejos de Grecia es un destierro ha sido una condición que ha marcado mi impulso vital desde que era niña. En busca de ese origen perdido he construido desde 2004 una literatura orientada al público infantil y juvenil que ensalza los valores inmortales del espíritu helénico.
En 2024 publiqué en Colombia a través de la Editorial Panamericana, mi novela Argonautas, un viaje mitológico. Al retornar a México me fue diagnosticado un cáncer en estado avanzado. Sentí que había llegado el final de mi vida, di gracias al Creador y acepté mi destino. La cirugía y un tratamiento de quimioterapia me revelaron que ante mí se extendía un nuevo período de generoso tiempo. Mi vida dio un giro completo y me fui a residir a la ciudad de Barcelona.
Ahí, el 7 de agosto de 2025, día de mi 61 cumpleaños, leí en el periódico griego Ta Nea un artículo llamado Ελληνικότητα: Ένα όνειρο που ζει για πάντα, firmado por Ioannis Andronoglou. Fue para mí una revelación pues respondía a mi más ferviente nostalgia y amor por Grecia. Contacté con Ioannis a través del correo electrónico y desde el primer momento se encendió en mi interior un fuego de entusiasmo que me llevó a leer los artículos académicos publicados por él y a buscar todos los videos posibles de sus interpretaciones a la guitarra. Su pasión por la Helenidad inflamó mi alma. Su arte de guitarrista, que descubrí por vez primera en el video de su concierto en el Museo Arqueológico de Pella, me remitió a la función sagrada de la música de los antiguos rituales del Mediterráneo, vivos y actuales en manifestaciones artísticas como el arte flamenco (baile y cante), que estudié y practiqué durante veinte años antes de dedicarme por completo a la escritura.
En una especie de fiebre creadora, durante los meses de agosto y septiembre, escribí una serie de artículos sobre la obra de Ioannis Andronoglou que publiqué en mi blog y en redes sociales. Su reunión se convirtió en la primera versión de este libro bajo el título de La hora del héroe, que pensé en incluir en mi proyecto de literatura juvenil “A la altura de los héroes”, destinado al público colombiano, para dar a conocer la figura de un griego contemporáneo que encarna en su quehacer intelectual y artístico los valores de la Helenidad, y que responde con su patriotismo creativo a los retos más acuciantes de nuestro tiempo.
En una evolución natural y, ya en la serenidad reflexiva que sucedió al fuego apasionado del primer descubrimiento de la personalidad y obra de Ioannis, decidí cambiar el título del volumen en español a Grecia Siempre: Ioannis Andronoglou.
Es verdad que muchos de nosotros, hispanoamericanos, somos griegos en el destierro. Arde en nuestro ser profundo el eterno sueño de la Helenidad, que al tiempo que nos duele, nos mueve y nos ilumina. Este libro es la manifestación de un impulso de retorno del alma americana a su cristalina e inspiradora, eterna fuente helénica.
María García Esperón
