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23 dic 2009 | By: María García Esperón

Los sueños están para ser cumplidos: Pedro Villar



Esta fotografía de La Mancha es portadora de la honda mirada de Pedro Villar, de la conjunción de horizontes que hay en su pupila, de su voluntad de encuentro.
La nieve en el camino de Don Quijote tiene algo de Adviento.
Desde el tradicional café de Tacuba, en México (donde Pedro estuvo en 2008) le he preguntado por este paisaje manchego, tomado a la vera de su hijo Pedro el fin de semana pasado y éstas son sus palabras (MGE):

Sí que tiene algo de especial este paisaje. Me gustaron en primer plano las cepas de la vid nevadas esperando el fuego de las chimeneas y saliendo o llegando un camino vacío por donde transita la aventura de la vida, al fondo nubes deshilvanadas... detrás de la loma, el destino.

También para mí D. Quijote es muy especial y mágico, vuelvo mucho a su lectura.

Me ha venido a la memoria unas coplillas populares sobre La Mancha:

A La Mancha manchega
hay mucho vino
mucho pan mucho aceite
mucho tocino
y si vas a La Mancha
no te alborotes
porque vas a la tierra
de Don Quijote.

De Tacuba (México) a La Mancha: un sueño.

Los sueños están para ser cumplidos.

Pedro Villar
22 nov 2009 | By: María García Esperón

Mensaje de Pedro Villar, desde España a Mercedes Calvo, en México




Querida Mercedes:

A través de nuestra amiga María García Esperón, ser alado y generoso, vuela este mensaje desde España hacia ti. Quiero dejarte mi testimonio de gratitud, como gran poeta y maestra que eres, y a las personas que como tú tienen el oído y el corazón atento a la escritura y saben entregar la poesía para niños y otros seres sensibles como una ofrenda, como el mayor de los tesoros.

El destino me trajo a México como jurado para encontrarme con los espejos de Anaclara, un descubrimiento de versos gigantes, de palabras sencillas y profundas, que llevan la luz de poesía a flor de labio, al borde del corazón. Versos para recitar serenamente o para ser jugados y cantados ( Ya lo dijo Cortázar, toda poesía que se precie es juego), versos arrebatadores, profundamente hermosos, con una hondura que no suele ser habitual.

Vino tu voz como un sueño de nubes y de pájaros, de olor a tierra mojada, de infancia y de tradición en su estado de pureza. Vino cantando por los caminos, en un espacio sin tiempo, para reflejarse en la mirada y el misterio de cada uno de nuestros espejos. Gracias. Este abrazo de palabras es para ti.

Pedro Villar, desde España y con México en el corazón.