14 jun. 2008

La tumba de Cleopatra Selene



"La luna se oscureció al levantarse en el poniente
cubriendo su nocturno sufrimiento.
Porque vio su bello nombre, Selene,
descender sin aliento al Hades..."
(Epigrama de Krinagorasis a la muerte de Cleopatra Selene,
reina de Mauritania. Siglo I d.C.)




Llamada tanto Tumba de la Cristiana, como Tumba de la Romana -Kbar Roumia- y Mausoleo Real de Mauritania, el monumento sepulcral de la hija de Cleopatra Séptima y Marco Antonio se levanta en un enclave típicamente mediterráneo en territorio de Argelia, entre Argel y Cherchell, la amada Cesarea de Juba II.


Erigida sobre una cresta de las colinas de Sahel, domina la planicie de la Mitjida y mira al mar, a un golfo que los españoles denominaron como "Bahía de la Mala Mujer", por llevarlos las leyendas a creer que el sepulcro era el de Florinda, la Cava, la hija del conde Julián por el que también en las leyendas se perdió España.
Kbar, o Kobor que significa tumba en fenicio, pudo ser identificada con Cava, el epíteto despreciativo que se le impuso a Florinda, (de una palabra árabe que significa prostituta), alegoría de la derrota, como en su tiempo y lugar Cleopatra Séptima, como en su tiempo y lugar Malinalli-Marina.

Las medidas, los datos, arrojan que el volumen del monumento es de 80 mil metros cúbicos. Su altura, 32.4 metros y su diámetro, pues es circular, 60.9 metros. Se puede describir como un tambor cilíndrico sobre una base cuadrada. Esta rodeado por 60 columnas jónicas con función más de decoración que de soporte y cuenta con 4 puertas dirigidas a los 4 puntos cardinales. En cada una de sus molduras hay una cruz. (Esto justificaría uno de los nombres del monumento: La Tumba de la Cristiana.)

El monumento fue mencionado por el romano Pomponio Mela, -monumentum commune regiae gentis- en la cuarta década de nuestra era, cuando el reino de Mauritania, vasallo florecido bajo Augusto que a fin de cuentas lo inventó, es anexionado sin pudor por Calígula después del famoso incidente de la capa de púrpura del joven Tolomeo, hijo de Juba y Cleopatra Selene, al que el príncipe loco mandó asesinar.

Leyendas de tesoros enterrados llevaron al pachá Salah-Raïs -que reinara de 1552 a 1556-, a enviar un grupo de excavadores a la tumba de Cleopatra Selene. Una nube de avispas disuadió a los operarios, que manifestaron haber visto el fantasma de una mujer y escuchado su voz pidiendo socorro.

En el siglo XVIII, Baba-Mohamed-Ben Othmane, pachá del Argel de 1766 a 1791, hizo demoler a golpe de cañones el revestimiento este del monumento.

Excavaciones arqueológicas a la manera del siglo XIX fueron llevadas a cabo por Berbrügger y Mac-Carthy en 1865, bajo el patrocinio de Napoleón III. Ellos descubrieron la verdadera entrada del monumento, situada bajo los cimientos bajo la falsa puerta del este.



Se trata de una puerta de 1 metro de alto que abre a una baldosa corrediza que fue encontrada rota. Detrás, un corredor conduce al llamado vestíbulo de los leones, donde todavía pueden verse un león y una leona esculpidos en relieve sobre el acceso al corredor interior. ¿Podrían representar a Cleopatra Selene y a Juba II?






El vestíbulo es abovedado y mide unos 5 metros de largo por dos de ancho y 3 de alto. Siete escalones llevan hacia arriba a una galería circular. Ésta sigue un trazo circular horizontal que forma un círculo casi completo: parte de la falsa puerta del Este y pasa sucesivamente detrás de las falsas puertas del norte, del oeste y del sur... antes de conducir hacia el centro del monumento.



Al final de la galería,una puerta abre a otro vestíbulo y un corredor lleva a la cámara central abovedada. Está orientada norte-sur, con la entrada hacia el este. En cada una de las paredes norte, sur y oeste hay un nicho vacío.

Vacío.

La Tumba de la Cristiana fue encontrada vacía. Nada en los nichos, nada en la cámara central. Ni un solo mueble, ni una sola estatua votiva... Todos los intentos por encontrar cámaras ocultas han resultado infructuosos.

Su logica, su voluntad de escondite de secretos, se revela muy afín a los hipogeos egipcios. Construcción bereber, de los príncipes del norte de África -inspirada en el Medraceno, la tumba de Masinissa, ancestro de Juba, también en territorio argelino- con revestimiento griego y por supuesto, con alma -ba, ka- egipcia.



Quién sabe si las claves para encontrar lo que están buscando a 50 km de Alejandría se encuentren entre Argel y Cherchell, la amada Cesarea de Juba II, la ciudad que construyó al lado de Selene, su princesa, la hija de Cleopatra, última reina de Egipto y el romano Marco Antonio, Imperator.

Próximas entregas:
La tumba de Cleopatra de Alejandría, alquimista en el siglo II d.C.
La tumba de Cleopatra Selene y los alquimistas de Al-Andalus.





Crédito de fotografías del Mausoleo Real de Mauritania:
Kabylie City