6 jun. 2008

El Collar de la Paloma y un ágata blanca



Me dice Ibn Hazm, de Córdoba:

Mi parecer es que (el amor) consiste en la unión entre partes de almas que, en este mundo creado, andan divididas, en relación a cómo primero eran en su elevada esencia (no en el sentido de las esferas partidas, al modo en que lo entendieron algunos griegos), sino en el sentido de la mutua relación que sus potencias tuvieron en la morada de su altísimo mundo y de la vecindad que ahora tienen en la forma de su actual composición.

Mi parecer es que la paloma en el exilio tiene que reconocer esas partes de almas para ir ensartando su collar. El padecer es que el exilio crece con cada hallazgo, hay lágrimas de las cosas al ser encontradas -lacrimae rerum- porque todo retorno es un dolor:

La mirada en el instante,
la memoria encendida,
la luna aquella noche
y los clavos de la luna,
el nombre de una vieja canción,
-yo lo oí-,
un ágata blanca...

A fin de cuentas -me consuela Ibn Hazm y lo logra- todas esas cosas son dádivas de Allah y a Él regresan, como toda cosa prestada. Por eso, aunque existen diferentes suertes de amor, es mejor el de los que se aman en Allah Honrado y Poderoso.

Tienes razón, -le digo- Allah es el Generoso, el Oculto.