22 jun. 2008

La Polis, la Filía, la Paideia



Hoy no tengo amistad.
(Miguel Hernández)


Werner Jaeger reflexionaba en su monumental Paideia que por la carencia de amigos que palpiten en la misma sintonía de su espíritu, Platón manifiesta en la República que se ha alejado de la actividad política.

Sin amigos no puede emprender la empresa de renovar la polis.

Cuando la ciudad sufre, se ha caído, está arrodillada, se abisma, su reconstrucción, su renacimiento sólo pueden darse a partir de un grupo de hombres que se identifican en ideales afines, esa es la amistad, la filía.

La filía que levantó la Acrópolis bajo el cielo de Atenas, la que desenterró el incomensurable espíritu de la Antigüedad del suelo de Florencia, la que hizo a Bolívar cruzar los Andes para liberar al Perú...

La original fuente de amistad entre los hombres -siempre según Platón- es el primer amado: el próton fílon, el Bien.

Una comunidad política de hombres unidos por el robo -bajo cualquier cielo, sobre cualquier suelo- repugna, aunque sea un hecho.

La decantación hacia el primer amado se acuna en los brazos de la Paideia.

Y si la Paideia, o lo que hay en su lugar, pone como valor supremo el financiero, Platón puede seguir escribiendo en la República que se ha alejado de la actividad política porque carece de amigos en la empresa de renovar la polis.