15 jun. 2008

El Argos navega de nuevo... ¿y el vellocino de oro?





Kurtis Apostolis, presidente del Instituto de Investigación para la Construcción de Barcos de la Antigüedad, al frente de 50 remeros que han entrenado duro y se alimentan frugalmente, como los antiguos marineros griegos,de casta de héroes, ha reemprendido la aventura de los argonautas, esta vez zarpando desde Volcos -el viejo Yolcos del que partió Jasón- hasta Venecia. -La ruta al revés -dice Apostolis, justificando que no tocarán las costas de Georgia.

Navegar a la Cólquide desde Grecia no es posible para el nuevo Argos porque las aguas turcas son inseguras. Turquía no brindará protección a esos griegos que se aventuras en esas aguas contenciosas, en la imposible frontera acuática y móvil que viene enfrentando a griegos y turcos en los últimos años.

Albania, Croacia, Eslovenia, Italia. Navegará el Argos sin vellocino de oro y sin Medea. Pero pretendiendo simbolizar la civilización, la paz, la amistad y la cooperación entre los pueblos meditérráneos -dice Apostolis (quiero creer que en su fuero interno no dejó fuera a los pueblos índicos y americanos y que incluye los 7 mares.)

Pero, ¿qué era lo que el Jasón de los orígenes míticos -aunque en la promoción de la nueva navegación nos dicen que la antigua ocurrió hace 3500 años- fue a buscar? ¿Qué era el vellocino de oro?

Tengo para mí que esta piel -origen del emblema de la Orden del Toisón de Oro, borgoñona, tan de la corte española- es uno de los objetos cultuales más antiguos que existen: la Égida o piel de la cabra Amaltea.



El vellocino sería la piel de un carnero (versión más extendida del mito: el carnero que transportó a Frixo y a Hele sobre el Helesponto) como animal totémico -al igual que la cabra, el ciervo y el toro- con cuernos.
Los remotos sacerdotes o chamanes del Neolítico vestirían una piel de astado -como está representado en las cuevas- asumiendo su poder, su significado.



Se relacionaría con cultos ctónicos -de ahí el dragón que custodia al vellocino- y estaría asociada una potente presencia femenina, en el caso de la Égida, Palas, la Virgen Tritogenia y en el caso de Jasón y sus Argonautas, una Maga: la divina Medea.

Palas y la Égida, según la visión privilegiada de Klimt.