29 dic. 2009

El Señor de Fuego



Foto: El Universal.

Vivió en el siglo VIII y fue un sacerdote.
Al morir, su cuerpo fue cubierto con cinabrio abundante, el rojo color de la vida, y su ofrenda envuelta en la manchada piel de un jaguar, esa escritura.

Otra escritura se encontraba en su entierro, en su urna funeraria. Sobre pendientes y espinas de raya se disponen los textos que hablan de los autosacrificios que practicó durante 14 años.

260 glifos de los que pueden leerse 80.

Se practicaba sangrías y concienzudos actos de penitencia para engarzar su acontecer con el del equinoccio de primavera, con el cielo teñido de rojo. Lo acompañaban deidades relacionadas con Chaac, numinoso de la lluvia. Lo acompañaba también su escritura. Esos signos destinados a hablar por él, a trascenderlo.

Era maya, esa manera de escribirse en el tiempo.

Su nombre era Aj Pakal Tahn.

Pero todos lo llamaban el Señor de Fuego.