10 dic. 2009

El alquimista 4: instinto de transmutación



Qu'il eût été fade d'être heureux!
M. Yourcenar


Es un instinto de soñador*, pero a diferencia de éste, autor de representaciones y de sombras, el de transmutación está dirigido por un querer que no se conforma con la mera representación y el mero espejismo.

En él se manifiesta la verdadera estructura de la realidad, transformación constante donde el orden es mudanza y donde jamás culmina la cadena de las formas.

La felicidad como objetivo o descanso aquí no tiene cabida, a menos que sea un breve descanso muy cansado, como en el verso de Quevedo.

Así desgastado y ojeroso, melancólico y descansado de cansarse, el alquimista puede recomenzar -una y mil veces- a transmutar la realidad en el oro apetecido.

*Aunque menos repartido, más raro.