1 jul. 2010

Siempre regreso a lo perdido: Aurelio González Ovies por Anabel Sáiz Ripoll

Anabel Sáiz Ripoll
Una de las mejores tradiciones de esta Democracia de las Letras Digitales que compartimos es la publicación mensual, por parte de Anabel Sáiz Ripoll, de un estudio sobre algún poeta o escritor en la revista electrónica Arena y Cal.

Cada día primero de mes podemos sumergirnos en un universo creativo y en esta ocasión es el del poeta asturiano Aurelio González Ovies el que nos acerca Anabel.

Siempre regreso a lo perdido es el título-anzuelo irrenunciable que ha dado la especialista catalana a lo que llama "Presentación y aproximación a la poesía de Aurelio González Ovies".
Lo que Anabel ha hecho -y le he comentado ya- es más que un estudio una sinfonía, pues  ha dado cabida a varias voces deseosas de manifestar lo que ocurre al leer, al decir, y al publicar al poeta asturiano. Así, Anabel deja hablar a Miguel Florián -quien prologó la más reciente antología poética de Aurelio, Esta luz tan breve- a Ángela y Ester Sánchez, quienes a través de su editorial Pintar-Pintar sacudieron el mundo de la poesía para niños con los deslumbrantes libros del poeta, a María Rosa Serdio, que desde la patria asturiana compartida conoce, difunde y ama como pocos la obra de González Ovies  y a mí, que como cada vez más personas, siento una vocación profunda por esa Palabra.
Por eso y desde aquí, gracias Anabel Sáiz Ripoll por ampliar con tu pluma generosa las repercusiones de esta poesía necesaria, por reflejar y reflejarnos, por evitar que la indiferencia, la mezquindad y sus ismos nos hurten la experiencia de la libertad en la belleza,  por ganar y ganarnos para la Memoria, para la Poesía y para toda la Luz de la palabra de Aurelio González Ovies. (MGE)




“SIEMPRE REGRESO A LO PERDIDO”
Presentación y aproximación a la poesía de Aurelio González Ovies
por Anabel Sáiz Ripoll

La linda melancolía de la belleza: Datos biográficos

Aurelio González Ovies es uno de esos raros poetas especiales que, partiendo de lo cotidiano y real, logra trascender esa realidad próxima, y hacer que cada lector se sienta el único receptor de sus poemas. Aurelio nos lleva, con su palabra humana y conmovedora, a la esencia de las cosas, a lo más profundo de la realidad; por eso podemos decir que, haciendo suya la máxima machadiana, su poesía es palabra en el tiempo. El poeta, a la hora de definirse a sí mismo, tiene sus vacilaciones y nos ofrece un retrato, breve, pero lleno de sentires cuando dice: “Complicado, esto de definirse a uno mismo. Creo que soy nervioso, por más que siempre creí que me parecía tranquilo. Y con los mismos miedos de siempre a rastras: los finales, el dolor, la desventura. Amigo de mis amigos, por encima de todo, que no son muchos, pero lo son todo. Y de la belleza, que linda, tal como la miro, no con la tristeza, pero sí con la melancolía. Y soñador, en ocasiones demasiado.”
Si centramos sus datos biográficos, podemos decir que Aurelio González Ovies es asturiano, nacido en Bañugues (Gozón) en 1964. Es Licenciado en Filología Clásica y, en la actualidad, profesor de Filología Latina en la Universidad de Oviedo, de la que ha sido vicedecano del 1996 al 2008. No le resulta difícil, como cuenta, combinar la escritura con su práctica docente: “Enseñar –nos dice- implica leer. Muy a menudo leo literatura y manuales con el mismo objetivo: para transmitir y contrastar conocimientos de otros. Escribir exige también leer continuamente. Todo lo que escribimos es consecuencia de lo que leemos y lo que vivimos. Un resumen, una condensación de todo lo que percibimos, tanto lo que enseñamos como lo que plasmamos en el papel.” Para el poeta la lectura es esencial y, hasta cierto punto, higiénica, que no puede separarse de la escritura porque “Hay días en que escribir es una urgencia. Otros muchos se impone leer. Cuando el espíritu no está por sincerarse o no tengo mucho que aportar, siento la misma satisfacción leyendo que cuando escribo. Leer un buen libro, un buen poema es también una cura, otra terapia que alguien nos brinda desinteresadamente. No sé qué discerniríamos si no leyéramos opiniones ajenas, las historias de otros, las visiones de los demás.”





Estudio completo en Arena y Cal