22 jul. 2010

Borges, Einstein, Heráclito y la Sibila



Y la Sibila, con labios delirantes, diciendo cosas melancólicas, 
carentes de adorno y sin unción, con su voz se hace oír miles de años, 
gracias al dios que está en ella.
Heráclito

Dos estados de conciencia acontecidos en tiempos y espacio diferentes eventualmente se conectan como en el modelo del túnel de gusano o en un banco frente al río Charles en 1969. 

Einstein desde la ciencia y Borges desde la ficción doblan el tiempo en sus respectivos modelos. 

El del científico acecha desde el espacio como un agujero negro del que se puede salir y el del poeta desde el sueño del que se puede despertar, desprenderse y desaprenderse.

Por eso la voz de la Sibila es melancólica y no cuida de adornos, ¿para qué? si sabe que el gran público creerá más en dos neutrones desplazados en el laboratorio un nanosegundo hacia el futuro que en la pavorosa fusión de una conciencia humana con el dios todo tiempo todo el tiempo que está en ella.