9 jul. 2010

Xipilli: Príncipe de Turquesa

Templo Mayor: serpiente frente al templo de Huitzilopochtli. Foto: MGE


Los nahuas han inscrito hasta el fondo de las palabras su 
percepción de una energía inestable por naturaleza. 
Christian Duverger. La flor letal.

En el México antiguo era la turquesa -xiutl- el lugar donde la energía se hacía semántica.

Aunque no se le nombre con sus sonidos está presente en las plumas de quetzal de la serpiente emplumada.

Vetea al sol y al año, que reverdecido de esta manera se llama xipilli: príncipe de turquesa.
El viejo dios de los braseros y de la entraña volcánica -el fuego- es Xiuhtecuhtli y Huitzilopochtli vence a la fría luna con su serpiente de turquesa, la ardiente xiuhcóatl portadora de sequías.

Así considerada la energía es el sol, pero no solamente el sol. Es el fuego y el quetzal, pero no solamente. Arde y se consume y exige participar en la vida cósmica y es inflexible y vigilante cuando los 52 años del siglo azteca se atan en la ceremonia del xiuhmopilli. Es la destrucción, príncipe de turquesa con sus cabellos rubios y su rostro jadeante en el centro de la piedra.