En un sueño de palabras...

Querida Alejandría y los alumnos del ILSE de Buenos Aires

9 nov 2009


Rodrigo, Joaquín, Hernán y Bruno, de primer año en el ILSE (Instituto Libre de Segunda Enseñanza)de Buenos Aires conversaron esta mañana conmigo a propósito de Querida Alejandría, "para realizar un mejor enfoque" de la novela. Agradezco a su profesora de latín, Mariana Breijo, que haya acercado a los alumnos al texto de la manera que lo hizo, vivencial e interesante.



¿Que la motivó a escribir la novela?

Mi interés por la historia antigua -en particular por el helenismo, que considero es uno de los períodos culturales más ricos y efervesecentes en ideas, en creación, en geopolítica- y una inmediata simpatía por el personaje de Cleopatra Selene, al descubrirlo en una biografía sobre Cleopatra Séptima, del autor Emil Ludwig. Me pareció fascinante revisar los hechos de la caída de Alejandría no desde el punto de vista de sus protagonistas más conocidos -Cleopatra, Marco Antonio, Octavio- sino el de una niña, de la que podría decirse estaba al margen de la Historia. Gracias a la ficción, en este caso de mi novela, Cleopatra Selene se convierte en la protagonista y su discurso nostálgico, en el eje no sólo de su historia, sino de la Historia. Porque a fin de cuentas, la Historia la hacemos las personas. La padecemos. Y la transformamos.

¿En que contexto histórico la ubica?

En la segunda mitad del siglo I a.C. Un siglo de excepción, en el que Roma emerge con una fuerza increíble y en el que vive Julio César. El Mediterráneo presenta reinos muy interesantes, surgidos del proyecto histórico y de conquistas de Alejandro Magno. El helenismo es una riquísima caldera donde se funde el espíritu griego con el refinamiento oriental. Es el siglo de César, pero también el de Mitrídates, el de Herodes el Grande, el de Cleopatra, el de los altivos reyes númidas, me refiero al padre de Juba, también llamado Juba. No ha nacido el cristianismo. Pero campean el estoicismo y el epicureísmo entre los habitantes cultos de ese Mediterráneo que también fermenta las religiones mistéricas -los cultos de Isis, el mitraísmo, etc.- que hablan de intensos movimientos del espíritu.



¿Los personajes que se desarrollan en la novela, existieron o son meramente ficcionales?

Querida Alejandría es una novela histórica. La mayoría de sus personajes lo son. Producto de la ficción son el eunuco Basilio, Farses el persa y Deífobo, el maestro griego.

¿Que fuentes históricas tomó para escribir la novela?

Las Vidas Paralelas de Plutarco, principalmente. Los Comentarios de la Guerra Civil de Julio César. ¡Adoro los clásicos! Los he leído desde niña, así que estaba familiarizada con el tema al escribir la novela. También me inspiré en Shakespeare, -que a su vez se inspiró en Plutarco-, concretamente en las obras Antonio y Cleopatra y Julio César. Y también en Bernard Shaw, en su Antonio y Cleopatra. Y en Yo, Claudio de Robert Graves para absorber los ambientes de la Roma de Augusto. Les hablo de obras de ficción, de dramas y novelas porque yo soy una escritora y no una historiadora y persigo a través del arte ofrecer a los lectores la dimensión humana de los personajes, su verdad.



¿Por que razón Cleopatra Selene no es tan conocida como Cleopatra Séptima?

Porque los registros de su vida, como los de su esposo, Juba II fueron barridos por el tiempo. Los historiadores de la época se centraron en vilipendiar a Cleopatra y a Marco Antonio y glorificar a Augusto. De los niños no se ocuparon, ya que eran solamente príncipes rehenes, piezas del ajedrez político. Juba era incondicional de Augusto, reinó en Mauritania, cultivó la erudición y de sus obras no queda nada, mas que un desvaído recuerdo. Se perdieron, se quemaron, se olvidaron. Además, en compración, Cleopatra VII es una figura muy atractiva, reúne en su persona muchos símbolos, el prestigio de los faraones, el helenismo de los Tolomeos, su historia de amor con Julio César, su unión con Marco Antonio, su derrota, su espectacular muerte. En comparación, la vida de Cleopatra Selene es menos brillante, menos atractiva... pero tiene el encanto de una pálida luna, la luna de su nombre y esa poesía esencial de las historias perdidas.

En su Blog usted dice que la línea de tiempo de la novela se encuentra escrita en la estructura básica del in media res: ¿que quiere decir esto esto? ¿Que diferencias presenta de la línea de tiempo normal?

In media res significa "a la mitad del asunto". Esta estructura me seduce, porque una de mis obsesiones es atisbar la estructura del tiempo y de la memoria. Pienso que el "in media res" es la técnica que mejor aprehende el modo en que percibimos el ahora y aquí. En cualquier lugar y en cualquier segundo que te encuentres llegas con tus recuerdos y con tus proyecciones a futuro. El presente se compone de eso, de pasado y de futuro, de retrospección y prospección. Es la técnica que impera en Homero: hace que los guerreros de la Iliada, a punto de entrar en combate singular, recuerden no sólo a sus ancestros remotos sio hasta los objetos que les han sido queridos, una vez cumplido el tributo a la memoria se hace una referencia al futuro, al destino final del héroe.
Y con un pie en el pasado y otro en el futuro, el guerrero arroja la lanza de bronce contra el oponente. Cleopatra Selene comienza sus cartas el día que le anuncian se casrá con Juba, se pone a recordar y en el capítulo "Delta" su pasado alcanza su presente, llega a "la mitad del asunto" y junto con Selene, los lectores descubren qué le depara el futuro.
Cuando escribí la novela no premedité la estructura, simplemente dejé fluir los recuerdos de Cleopatra Selene como si fueran míos.