16 sept. 2009

Ultra Auroram et Gangem

Hay viajes tan profundos y tan largos que tienen una peculiaridad salvífica: nos liberan de nosotros mismos.
De nosotros mismos nos salvan.
De nuestra incapacidad de soñar y de nuestra falta de fe.

Estos viajes no son en el espacio o pueden serlo pero a través del sueño.
El que se anima a emprenderlo abre otra posibilidad: la de fundir su ensoñación con la de otro y entonces ocurre la verdadera poesía.

Porque has encontrado el amor verdadero.

Has llegado hasta la Aurora y el Ganges del nacimiento de la luz y el tiempo, como astro, como río. Pero ya ibas vagabundo como el astro y sobre la espina dorsal del río. Ya navegabas hacia un remoto e íntimo origen y en virtud de la viajera ensoñación te encuentras en el lecho de la Aurora y en los siete manantiales del Ganges: "un origen absoluto", "un origen de conciencia".*

Lo sorprendente es que han sido tú y tu sueño los creadores de ese origen. Has despertado a la Aurora con tus dedos de rosa y le has llevado al padre Ganges una copa de agua.


*Expresiones de Gaston Bachelard.