9 abr. 2010

El viejo molino, de Antonio García Teijeiro

Antonio García Teijeiro

De Antonio García Teijeiro y su generosidad proverbial hoy he recibido un encantamiento poético. Me ha enviado su libro Viene el río recitando, un clásico en España, y es un deleite de musicalidad, de sentido, de tradición y de frescura.

Agua clara la de estos versos, magia grande del que convierte en nuevas las palabras que han usado los siglos, del que nos entrega su gran amor por Machado, Alberti, Nicolás Guillén, García Lorca, Juan Ramón... del que nos acaba de convencer desde su alma gallega que la lengua española es bella entre las bellas porque desde el brocal de su poema cada palabra nos cae en el pozo del alma como una bendición.






A don Antonio Machado 

La tarde caía.
La rueda giraba
y el viejo molino
andaba en el agua.
Con pasos cansados
cantaba canciones,
decía palabras,
buscaba ilusiones.
Saltaba la espuma
y el agua reía.
La rueda giraba.
¡Qué dulce armonía!
Y un pájaro verde
allí se posó
y el viejo molino
por señas le habló.
Le habló de las fuentes.
Le habló de la yedra.
Le habló de los ríos.
Le habló de las piedras.
El pájaro verde
callado escuchaba
y el viejo molino
por señas le hablaba.
Le hablaba y le hablaba
hasta que calló.
El pájaro, entonces,
de allí se marchó.