15 abr. 2010

Caracol, poesía para niños de Aurelio González Ovies

Ilustración: web de Pintar-Pintar

Alcanzar lo inalcanzable, animar lo inanimado, hilar del instante la eternidad, apetecer la inmortalidad para el ser amado... Estos imposibles, esta tensión que a veces se padece como insoportable, el dolor de la belleza ¿son temas para un libro ilustrado de poesía infantil?

Caracol se enamoró de una estatua
del jardín,
todos los días pasea por su cara
con verdín.

Una lenta criatura silenciosa alberga un denodado amor por la estatua de un jardín. Ella, aunque de innata condición inmóvil, sostiene desde siempre un cántaro que ya vence sus hombros. Forma pura, la estatua, es también la causa pura de la búsqueda de poesía y de amor de la paciencia que se arrastra todas las mañanas para crear el instante.

Y a veces se las arregla para llevarle
brillantes,
gotas de fresco rocío que le cuelga
de colgante.

Fuera del instante creado por el caracol que se arrastra, que transporta y que entrega y la estatua que espera y que recibe y que comprende, está el mundo exterior, con sus celebraciones casuales, su olvido y sus telarañas.

Y cuando la nota triste, porque nadie le hace
caso,
porque se llena de arañas,
y se le suben los gatos...

Fuera del tiempo vivo, verano eterno del deseo, que componen el caracol y su estatua, está el tiempo horizontal que desgasta con su invierno y con su desesperanza convencida que el amor imposible es imposible, que los caracoles son moluscos y las estatuas piedras. Pero el dinamismo del instante creado se alimenta de la energía inagotable del quizás, del si yo fuera...

Y Caracol piensa el pobre: si yo fuera algo
más rápido,
podría llevarte a un lugar donde siempre
sea verano
para que no te desgasten los inviernos
y los años.

La creación del instante poético es la creación del ser amado. El instante caracol-estatua es la eternidad, la inmortalidad, lo imposible alcanzado, el intenso e invisible presente del si yo fuera, el oído atento al lenguaje silencioso de animales y cosas. Ni más ni menos que el universo de sentimiento y lenguaje que ocurre en la mente y el corazón de un niño, de cualquier niña, que ensoñado y silenciosa mira arrastrarse un caracol a los pies de la estatua de un jardín.

Caracol
Aurelio González Ovies
Il. Elena Fernández
(Edición original en asturiano)
Impreso en la UE, 2008.