2 oct. 2009

Mi propuesta de LIJ en Arena y Cal, gracias a Anabel Sáiz Ripoll



La especialista española Anabel Sáiz Ripoll me ha hecho el gigantesco honor de realizar un estudio sobre mi propuesta de Literatura Infantil y Juvenil, con énfasis en mi poesía para niños, Sombraluna, Aires de Don Aire, y Tigres de la otra noche.

Pero también Anabel ha considerado mi narrativa, por lo que le estoy sumamente agradecida.

Y lo ha publicado en la revista electrónica Arena y Cal.

Copio unos fragmentos del generoso trabajo.

¡Gracias, Anabel!





María García Esperón es una escritora de fina sensibilidad que cree en la inspiración y lo afirma categóricamente: “Absolutamente. Soy de las que creen –aunque no sea políticamente correcto- que el escritor nace, que hay una predestinación, que ha sido elegido por un principio misterioso, llámalo musa, ángel o duende –como en aquella conferencia de García Lorca- para que la realidad se haga consciente de sí misma. Claro, la inspiración es la otra cara de la memoria (en el mundo griego, las musas son hijas de Mnemósine, la memoria). El camino de buscar, de investigar, estudiar, conocer, el del trabajo literario, pues, se entrelaza con esa especie de trance creativo en el que prácticamente sientes que Alguien o Algo te dicta las palabras. El Designio de los textos sagrados micénicos, el Deseo (Longing) del que habla el filósofo británico Peter Kinglsey, el Amor “con ansias de salir maravilloso” como dice el luminoso poeta argentino, Marcelo Suárez De Luna. En lo personal, los libros que más me gustan son en los que percibo no la maestría del autor, ni la lucidez, ni el éxito en los pasillos de la extraliteratura, sino esta ansia de salir maravillosa, voz oscuramente alumbrada de la inspiración, que ha hecho del escritor su instrumento de eternidad”.


“Sombraluna” es otro poemario de la autora mexicana, ilustrado por Lorde, que, como los dos que hemos comentado, cuenta una misma historia a través de varios versos que, en realidad, forman parte de un mismo poema, un largo poema arromanzado, que nos recuerda esos otros romances del Conde Olinos o del Prisionero, porque María García Esperón bebe directamente del romancero a la hora de escribir la historia de una niña, Sombra, que se enredó con la Luna, en claro eco lorquiano (advertimos en su momento la influencia que acaso tenga la autora de García Lorca). Obsérvese la presencia de las rimas agudas a lo largo de todo el poemario que lo dota de esa especial candencia que solo tienen los romances:

“Sombraluna
Sombraluna
es niña y cruzó la mar
en una tarde de plata
que oyó sirenas cantar.”


"En definitiva, leer a María García Esperón supone entrar en un universo en el que las palabras rezuman identidad, tienen cuerpo y saben porque están vivas. El castellano de María viene envuelto en el aroma mexicano y enriquecido con otros giros, otros vocablos, otros usos. Su poesía así lo demuestra haciendo que el sueño y la fábula dancen en nuestros ojos sin perder ni un ápice del misterio. No obstante, cuando escribe prosa, sin perder el gusto por la palabra esencial, por la palabra precisa, también quiere hermanar presente con pasado y demostrarnos que los personajes de la historia no están tan lejos de nosotros mismos porque sentían y sufrían igual. Gracias a ella estos personajes olvidados adquieren de nuevo la palabra y con ella la voz y pueden, al fin, decirnos qué pasaba por sus mentes, qué sentían, qué anhelaban, qué amaban. Tienen, gracias a María, una segunda oportunidad.

"La obra literaria de María García Esperón es lo suficiente amplia y atractiva como para que todos encontremos un momento de buena lectura con sus historias. E insistimos, lo único que importa para leer es que sea buena literatura. Tanto da la etiqueta que le pongamos, lo importante es que sea LITERATURA. Y la de María lo es".

Estudio completo en Voces de las dos orillas