3 oct. 2009

In me la morte, in te la vita mia



La Victoria, la Niké de Miguel Angel no es una mujer.

Es helicoidal figura masculina que posa su rodilla sobre un desgraciado que tiene el rostro de Miguel Ángel.

Reminiscencia quizá de su encuentro con Tommaso Cavalieri, en el neoplatonismo exacerbado de sesenta años de búsqueda.
Una victoria que es derrota, un encuentro victorioso que mata, al tiempo que permite engendrar en lo temporal lo eterno, que te quema en un fuego trascendente y que brota de los ojos como suprema vidente llamarada para dejarte sin pupilas pero contemplador supremo.

Muerto y vivo.

In me la morte, in te la vita mia.