25 oct. 2009

Los espejos de Anaclara: Algo escribe



El intenso lirismo de la uruguaya Mercedes Calvo trasciende el espacio del álbum que ha editado espléndido el Fondo de Cultura Económica con ilustraciones de Fernando Vilela.
Se escapa, inasible y certero por el juego de espejos de su nombre, juego creado solamente con palabras. Palabras vivas, fluyentes, portadoras de su pensamiento, de su anhelo por conocer, por sentir, por recordar. Orbes de murmurante memoria las palabras de Mercedes, herramienta aguzada del conocimiento interior:

¿Quién es la que el viento nombra?
Una sombra.
¿Y el que atrapa mi reflejo?
El espejo.
¿Quién me viste de alegría?
La poesía.

No ha entregado solamente un poemario Mercedes Calvo. Ha entregado un mapa de los estados del alma. No del alma infantil, adolescente o adulta, sino del alma del origen, claros ojos abiertos frente a un claro misterio, alma humana estremecida, permeada y prolongada en el misterio de las cosas.

Los tomates rojos
la casa, la fuente
la rama del sauce
el búho, la serpiente
¿A esta fantasía
llaman realidad?

Poesía del silencio y de su música dolorosa y bella. Poesía sabia e inocente, que se piensa y que se llora, que se sonríe y que se sueña. Que se recuerda. Que acompaña en el camino a todos esos sitios –escuela, mesa, lecho, jardín y cementerio- al que nos llevan nuestros pasos. Poesía-río, poesía-umbral, puente, lágrima, muerte, eternidad:

Por el umbral del cielo
viene la abuela
trayéndome manzanas
para la escuela.
Se detiene en la puerta
no quiere entrar.
Cae la lluvia de junio
sobre el cristal.

Esta poeta uruguaya les lava la cara a las palabras con agua clara. Las vuelve recién nacidas. No contenta con ello les pregunta por su realidad, las vincula con su verdad, las religa y las devuelve al manantial inagotable de su misterio:

¿Es real
este nombre? Desde el cielo
algo escribe
otros nombres a las cosas
algo vive
convertido en mariposa.

Algo escribe…Y cuando ese algo escribe, el mundo se agranda, se agranda el amor, la nostalgia, el significado de la niñez, el valor de la promesa, la renuncia y la esperanza. Cuando ese algo escribe, las palabras de Mercedes Calvo nos hunden en las alturas, nos sueñan, nos transforman, nos lavan la cara, nos convierten, sin misericordia, en nuestra propia flor dolorosa, en los recién nacidos de nosotros mismos.

Los espejos de Anaclara
(Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2008)
Mercedes Calvo
Ilustraciones: Fernando Vilela
Fondo de Cultura Económica y Fundación para las Letras Mexicanas
México, 2009