En un sueño de palabras...

Walter Kohan: Retorno a Sócrates

10 jun 2009

¿A quiénes consideran niños?

A todos lo que se atreven a hacer este ejercicio, a los que ven el mundo que los rodea como si fuera, cada vez, la primera vez; a los que no se conforman con la vida que llevan y el mundo que viven; a los que apuestan al nacimiento y ayudan a parir nuevos y otros nacimientos; a los que no creen que las cosas ya están definidas y son así para siempre, o sea, a los que piensan que todo puede ser de otra manera; a los que piensan que es mucho más lo que necesitan pensar que lo que han pensado ya; como ves, los niños no se cuentan sólo por el número de años que se tiene.
(Walter Kohan, en entrevista con Natalia Páez del Suplemento cultural Ñ, Diario El Clarín, 2006)



Sócrates, el enigma de enseñar, es un libro del filósofo argentino Walter Omar Kohan, quien ha centrado su quehacer en la enseñanza de la filosofía, la relación entre entre filosofía e infancia, la filosofía antigua y la filosofía de la educación.

El libro, según leo en un artículo de Nicolas Olszevicki, se divide en dos partes: una consagrada a quienes defendieron a Sócrates, como Kierkegaard y Foucault, y la otra a quienes lo criticaron: Nietzsche y Jacques Rancière.

La vida de Sócrates era un afán educativo. Su arma, nave, isla y puente, el diálogo. Diálogo él mismo, Sócrates profesaba la creación en acto y se ponía, bajo la sombra de un plátano o recargado en un pórtico, en la disposición para transformar al interlocutor cuando percibía la vibración de su daimon.

Congruente hasta el fin, paró la cadena de injusticias que aflige al mundo bebiendo la cicuta que le recetó la democracia, pidiendo sacrificar un gallo a Esculapio y con su daimon a cuestas preparándose a sortear las relecturas (él, que nunca escribió nada) con que lo han intentado comprender los siglos posteriores.

De la consideración de estas relecturas trata el libro de Kohan. Cada quien su Sócrates, el de Kierkegaard, el de Nietzsche... en estas notas, el del monumental Louis David que perseguía al Espíritu -como Sócrates al daimon- en la obra de gran diagonal y claroscuro... y en estos tiempos, tal vez la lectura de Kohan revele al Sócrates de quienes "no se conforman con la vida que llevan" (...) "a los que apuestan al nacimiento" y nuevos mayéuticos, esperan y favorecen nacimientos nuevos.