16 jun. 2009

El Museo Británico y el Nuevo Museo de la Acrópolis




El Museo Británico fue fundado HACE 250 AÑOS en la isla inglesa con un acta del Parlamento de por medio y el poco interés y la anuencia del rey Jorge II, quien acabó donando la Antigua Biblioteca Real de los reyes de Inglaterra.

Desde su fundación se entendió que sus ricas colecciones pertenecían a la nación y que la entrada sería gratuita para todos. La piedra de Rosetta llegó en 1802 y los mármoles del Partenón (llamados mármoles de Elgin) en 1816. Influirían en el diseño actual del Museo, obra de Sir Robert Smirke cuya construcción fue completada en 1852.
La institución estuvo profundamente relacionada con las excavaciones arqueológicas de los siglos XIX y XX. Tradición, prestigio, amor-pasión por la antigüedad, artífice del filohelenismo del siglo XIX, el Museo Británico exuda por todos sus poros de piedra y en su elocuentísima fachada la decisión inconmovible de custodiar los mármoles del Partenón para siempre jamás.

El Nuevo Museo de la Acrópolis se ha construido gracias a la OANMA (Sociedad para la construcción del nuevo museo de la Acrópolis), con un diseño del suizo estadounidense Bernard Tschumi y del griego Mijail Fotiadis. Su fecha de inauguración se ha pospuesto varias veces. Fachadas de cristal y protección antisísmica en un proyecto arquitectónico que desde mi humilde punto de vista no tiene nada que ver ni con Grecia, ni con el Mediterráneo, y mucho menos con el espíritu del pueblo que levantó la Ácrópolis. En palabras del arquitecto Tschumi: "el argumento del edificio es que puedes dirigirse al pasado siendo totalmente contemporáneo, totalmente insentimental. La manera de tratar un problema complejo es con la claridad total".

¿Contemporáneo igual a insentimental?

El proyecto arquitectónico del Nuevo Museo de la Acrópolis es el de un edificio sin ideas. Tan insentimental-contemporáneo y hueco como la fallida Biblioteca Vasconcelos mexicana, proyectada por arquitectos, funcionarios y gobiernos que nunca supieron lo que es un libro. En la República Helénica, estos arquitectos, el gobierno que los contrató y la sociedad que los auspicia construyeron en las faldas de la sagrada acrópolis una estructura que está a años luz del espíritu griego.
Una vez más, qué poco nos parecemos ya a los antiguos, cómo se nota que nuestra insentimental contemporaneidad le ha vuelto la espalda al deslumbrante origen de la civilización occidental.

El próximo domingo el Museo de la Acrópolis abrirá sus puertas. Las 2 mil 500 entradas para sus tres primeros días están ya agotadas. Habrá una preinauguración la noche del sábado para 300 invitados selectos, entre ellos el Presidente de la Unión Europea y el Secretario General de la UNESCO.

Los mármoles del Partenón dormirán esa noche y todas las otras noches en la sala 18 del Museo Británico.