7 jun. 2009

Hyakinthos o el Discóbolo



En el blog La Grecia Clásica y su legado leo acerca de una interesante exposición en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ)que lleva por título La belleza del cuerpo. Arte y pensamiento en la Grecia Antigua.
La pieza más atractiva de la muestra es el célebre Discóbolo de Mirón, copia en mármol del original griego en bronce, que ha prestado el Museo Británico.

Se dice que durante el siglo V a.C. los artistas representaban a las mujeres con túnicas y a los hombres desnudos -fórmula que se invierte en el siglo IV a.C.-
De esa androfilia escultórica procede el espíritu del Discóbolo, que si atendemos a una de sus leyendas no representaría a un atleta puro sino a un mito: Hyakinthos, amado de Apolo.

Los dos se ejercitaban en el lanzamiento del disco cuando por accidente -si es que hay accidentes, la causa fue el celoso Céfiro- el disco lanzado por Apolo hiere a Hyakinthos y arroja su alma al Hades. El dolor de Apolo es tan intenso que detiene la huida inexorable del alma del amado y de su sangre hace surgir la flor del jacinto.

Con la expresión múltiple y armónica de músculos, tendones y piel Mirón y su romano copista plasman el movimiento. Todo tensión en espiral, el cuerpo; serenidad casi inexpresiva el rostro.

Pero tanto la belleza como el drama siempre están en el ojo que mira. La casi sonrisa parece escapada de la comisura de un kouros y si el Discóbolo es Hyakinthos, el movimiento sabe y la sonrisa sueña que la tarde compartida con el amado es siempre la última.