10 jun. 2009

Premio Príncipe de Asturias para la UNAM



Hoy es un día de fiesta para todos los que creemos en la importancia y trascendencia de la educación pública superior en México, en su importante papel de eliminar las lacerantes diferencias sociales y económicas que por desgracia nos constituyen a través del cultivo del conocimiento, de la prosecución de la verdad:

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sido reconocida con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009.

¿Por qué?

Nada más y nada menos porque el Premio valora su actuación impulsora de corrientes de pensamiento humanístico, liberal y democrático en América Latina.

Porque la UNAM se inspira en todas las corrientes de pensamiento y porque ha fundado su quehacer en la libertad de cátedra y de investigación. Organismo público, autónomo, descentralizado, extraordinariamente vivo en sus 300 mil estudiantes, 30 mil profesores, muchas y variadas bibliotecas, grados, posgrados, escuelas de bachillerato, numerosísimas ramas de extensión universitaria, y labor investigadora contra viento y marea, veleidades y miopía de los sucesivos gobiernos de los que gracias a la nobleza de su fundación es independiente.

El jurado que otorgó el premio ha destacado que la UNAM ha sido "el modelo académico y formativo para muchas generaciones de estudiantes de diversos países", y recordado con esa gratitud de la península que siempre aflora, la generosidad con que recibió la UNAM a los intelectuales del exilio tras la guerra civil española.

Premio doblemente dorado por ser adjudicado a la UNAM en las actuales circunstancias lóbregas que vive México. Felicidades al rector, José Narro Robles, quien siempre alza la voz en el momento preciso, al embajador de España en México, Carmelo Angulo, quien postuló la candidatura de la UNAM, a los profesores de la UNAM que han sido y serán, a los alumnos y exalumnos que están, estamos convencidos que "Por mi raza hablará el Espíritu".