11 feb. 2010

Simposio



Los comensales se distribuyen en el andron, los músicos y bailarines caldean los músculos para las contorsiones de la danza.

Se hablará de filosofía o de política o de ambas y el simposiarca ha decidido que el banquete será más apolíneo que dionisíaco, una dulce sobriedad embriagada que permita modular ideas.

Varias partes de agua pondrá al vino en la cratera y servirá solamente tres, que así lo ha aconsejado el mismo dios de rizos como viñas, de ojos como incendios, granate y sombrío:

Para los hombres sensibles solamente preparo tres crateras: una para la salud (que ellos beben primero), otra para el amor y el placer, y la tercera para el sueño. Después que es vaciada la tercera cratera, los hombres sensatos regresan a casa. La cuarta cratera ya no es mía -pertenece al mal comportamiento-, la quinta es para gritar, la sexta para la grosería y los insultos, la séptima para los pleitos, la octava para romper los muebles, la novena para la depresión y la décima para la locura y la inconsciencia.*



* (Discurso de Dionisos en una obra perdida del dramaturgo Eubolo)