2 feb. 2010

En color, los dioses



La muestra El Color de los Dioses -actualmente en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares- revela que edificios y estatuas de una Grecia que acostumbramos imaginar como el mármol blanca, estaban recubiertos por brillantes pigmentos.

Las korai, Atenea, el arquero frigio, el jinete persa meticulosamente coloreados con ocres, amarillos, rojos y un azul inconfundiblemente egipcio.

El tiempo borró el color y el Renacimiento y sus genios decidieron para su amada Antigüedad la estética de la claridad. La aprehensión de la Idea prescinde del color, lo elimina como un estorbo.

El recuerdo y el sueño prefieren los colores tenues, desvaídos, el blanco lechoso de la niebla, el ojo sin pupila de las últimas esculturas de Miguel Ángel, el mármol que revienta en músculos y venas humanas.

La Forma se abre paso a través de la blancura como un texto misterioso que nunca terminaremos de leer y tal vez por eso seguiremos soñando, sin color, a los dioses.