30 dic. 2008

Un encuentro, una alegría: María Wernicke y Mercedes Calvo en Buenos Aires

María Wernicke

Mercedes Calvo


Hoy he recibido este email de María Wernicke. Lo transcribo. Tanta magia y tanto encuentro son para compartirse.

Te iba a escribir hoy, para contarte de mi encuentro con Mercedes y María José.

Primero nos desencontramos en el aeropuerto.

Yo lo recorría por dentro y ellas por fuera.

Por suerte Mercedes se dio cuenta de que el tiempo pasaba y yo no llegaba, así que me llamó y logramos juntarnos.

Cafeteamos las tres y charlamos como si fuese cosa de todos los días, con mucha emoción y alegría, y mucha risa, mucha, por casi dos horas.

Otro encuentro mágico.

Por supuesto que hablamos de vos, de Pedro, de Eduardo Langagne, de la gente del Fondo. Y de ilustraciones, de poesía, de muchas ganas de mucho, de árboles y tierra, de perros y gatos, de ella, de mí. La mesa era roja, y ese era nuestro espacio, la mesa, las tazas, las miradas y la conversación.

Creo olvidamos que estábamos ahí, en el medio del barullo de un aeropuerto, con gente que iba y venía, y anuncios de vuelos que partían o llegaban.

Un encuentro, una alegría.