27 nov. 2008

La dotta mano, Miguel Ángel, lo imposible




Se dice que es el libro más bello del mundo y quizá lo sea. Uno de los más pesados, seguramente -24 kilogramos-. Tal vez sea bello en un estilo perturbador, como esos objetos que describió Borges como provenientes de Tlön, que o bien por su forma o bien por su peso, resultan al mismo tiempo familiares y desazonantes.

Se llama Michelangelo: La dotta mano y ha sido realizado por la empresa FMR, un grupo editorial italiano que ha acudido a los textos de Giorgio Vasari, a cartas y dibujos de Miguel Ángel y fotografías de Aurelio Amendola, para disponerlos en páginas de papel barnizado opaco producido por la Cartiere del Garda de Riva del Garda en Milán.

La producción aspira a encarnar -o marmolizar- el paradigma de la obra de arte total. El efecto de tercera dimensión de las fotografías de Amendola es estremecedor. Su portada es una reproducción de "La Virgen de la Escalera". Las dimensiones corresponden al original: 56.7 x 40.1 cm. El mármol de Polvaccio pudo haber sido conocido por Miguel Ángel, pues es el mismo material del que el inmenso artista realizó el bello relieve cuando aún era adolescente.

Bello, belleza, son las palabra que aspiran a levantarse de este volumen, como se levantaron de las manos de Miguel Ángel a cada golpe de cincel, a cada pincelada. Sus proporciones se basan en el número áureo. El terciopelo de seda y el papel decorado de la solapa suscitan sombras de Médici y de Borgia, de della Rovere.

Tal vez La dotta mano sea el libro más bello del mundo, no por su peso ni por el lujo extravagante de sus materiales y su costo, sino por el empeño que lo anima: materializar lo imposible, el espíritu de un genio como nunca ha habido, que a través de la materia plasmó la verdad y la certeza del alma libre... ¡por fin! del cuerpo material.


Pietá. Fotografía de Aurelio Amendola para La dotta mano. The New York Times

La dotta mano, galería fotográfica del New York Times