16 jun. 2010

Un dinosaurio, un nombre, un museo y Andrés Acosta

-¡No pronuncies ese nombre!

-¿Pero por qué?

Eso lo podremos descubrir a partir del próximo sábado 19 de junio, en que en el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México, los miembros del Taller García Muro representarán la obra de teatro para marionetas de Andrés Acosta llamada precisamente...

¡No pronuncies ese nombre!

¿Qué niño en su sano juicio no quiere conocer a un dinosaurio de verdad? Prudencio, que no es la excepción, acaba de mudarse de barrio. Sus nuevos amigos le dicen que si quiere ver de cerca a un dinosaurio verdadero, debe llamar a un niño con una palabra que nadie se atreve a pronunciar...

¿Te atreverías..?

El Taller García Muro se encuentra activo en estas lides teatrales desde 1984, cuando comenzaron a realizar pequeños juguetes en manta. Después vendrían la cartonería, el reciclado, fibras naturales y muchos colores hasta llegar a producir unos señores títeres animados por mecanismos que posibilitan su movimiento.

El autor... (¡que salga el autor! gritará el público), Andrés Acosta, es un excelente escritor mexicano nacido en 1964 de quien yo particularmente soy entusiasta. Andrés escribe para niños y jóvenes y para todos. Sus novelas juveniles se han destacado en el competido panorama editorial hispanohablante, pues El complejo de Faetón (SM, 2006, fue seleccionada por la SEP para el programa Bibliotecas de Aula 2008-2009) y OLFATO (SM, 2009) obtuvo el Premio Gran Angular Literatura. Con su libro de cuento infantil Lavadora de culpas (CONACULTA, 2006) obtuvo el Premio de la Feria Internacional de Literatura Infantil y Juvenil) y recientemente acaba de publicar el sorprendente Agua en polvo (Norma, 2010). Con No pronuncies ese nombre, obtuvo el tercer lugar en el Concurso de Obras de Teatro para Títeres sobre Alebrijes, organizado por el MAP en el 2008.

Las letras muy vivas de Andrés Acosta más la magia que saben crear solamente los titiriteros convierten esta temporada de teatro del  Museo de Arte Popular en una cita irrenunciable con la fantasía, la imaginación y con lo mejor de ser un niño.