18 nov. 2010

Escribir para niños: una poética de renacimiento

Foto: Infolectura
Ángela Cuartas, docente colombiana, ha iniciado un trabajo de investigación centrado en la poesía para niños. Gentilmente se ha interesado por mi actividad en este ámbito y me ha hecho la siguiente entrevista:


¿Cómo ha sido tu relación con la poesía infantil?

Mi relación con la poesía infantil comienza a partir de haber obtenido el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños con Tigres de la otra Noche, poemario que fue el resultado de un viaje espiritual a mi propia infancia, y en el que concentré las vivencias que tuve con mi hijo. 
Es un libro que a través de la figura del tigre indaga en esa fuerza misteriosa que tiene la infancia, toda esa pulsión del ser latente en el niño cuya única forma de ser expresada a cabalidad es a través del lenguaje poético, el creativo por excelencia. 

Desde entonces he estado muy cerca de la poesía que se escribe para niños en la actualidad, con creadores en activo como Pedro Villar, Rosa Serdio, Antonio García Teijeiro en España, Jorge Luis Peña Reyes en Cuba, Mercedes Calvo en Uruguay, entre muchos otros apreciados creadores. 
Cerca he estado también del libro ilustrado y la enorme contribución de los ilustradores y la poesía de sus imágenes, como María Wernicke en Argentina, Alejandro Magallanes y Manuel Monroy en México y tantos otros, este es un momento muy rico.

La poesía para niños que me deslumbra es la que en estos momentos crea el asturiano Aurelio González Ovies, quien ha hecho de la indagación de la infancia la piedra angular de una poética muy poderosa, una poética de renacimiento que siento cimbra en estos momentos a la lengua española.
Estoy convencida que el lenguaje poético está renaciendo a través de la poesía para niños. Tal vez esta sea una afirmación muy tajante, pero considero que se está concentrando la sinceridad del poeta, de los poetas, en este escribir para los niños.
¿Para qué niños? podríamos preguntar... para los niños que fuimos y somos, para nuestros niños y más profundamente: para "el niño" de la humanidad.

 ¿Cómo percibes la relación lenguaje poético y lenguaje infantil?

Como una unidad indisoluble. El lenguaje del niño es poético, creativo, está descubriendo el mundo. Ante mis ojos una niña de 3 años dijo "fuego" al ver una fogata en la carretera. Lo dijo con tal peso, con tal misterio, deletreando y paladeando cada uno de los momentos fonéticos de una simple palabra.. con un asombro de decir, con una celebración casi religiosa del nombrar... Los niños renuevan el lenguaje y nos lo entregan a cada momento. ¡Pero no los tomamos en serio!

Foto: Ediciones El Naranjo
 ¿De qué manera podría ser posible incentivar la escritura inicial (en niños del primer grado) a partir de la poesía?

Maneras prácticas hay tantas cuantos maestros convencidos de la importancia de la poesía haya en las aulas. El niño que entra a la escritura a través de la puerta de la poesía llega a la vida con un bagaje extraordinario, con una memoria inolvidable, que es la vivencia del lenguaje como un tesoro, con todo su brillo y toda su magia.
Los niños son brillo y son magia, demasiado pronto queremos llenarlos de reglas y de medidas, cuando lo que hay que hacer es propiciar su expresión, mostrarles que la escritura y la lectura sirven para que ellos se expresen. La capacidad de memoria de un niño es impresionante. 
Su memoria auditiva, su sed de palabras debe ser saciada con la lectura en voz alta de poemas. Ellos perciben su melodía, su métrica, la asimilan, la absorben.

Foto: Ediciones El Naranjo

 ¿Qué podría despertar la poesía infantil en los niños para que exista el proceso creativo de la escritura?

Lo que yo he observado es que los niños están deseosos de decir y por lo tanto de escribir. Un poema leído con deleite en el aula puede ser la invitación para que ellos se derramen en palabras. Recientemente, en un grupo de niños de tercer año de primaria, mi hermana Lourdes les leyó un poema sobre un perro que se llama Rizos (del autor que te menciono, Aurelio González Ovies):


A Rizos le cuesta
subir la escalera
arrastra y le duelen
las patas traseras
y cuando le falta
casi ya el aliento
se queda parado
mirando a su dueño...
-Anda, por favor,
cógeme en el cuello-
Y el dueño le coge
y acaricia a Rizos
que es una madeja
de pelo y cariño,
y menea la cola,
le lame la cara
que es como los perros
suelen dar las gracias.
A Rizos le cuesta
bajar a la vida,
prefiere quedarse
tumbado en la silla.
Prefiere acabar
el hueso del tiempo
junto a un peluche
que es como él de viejo.

Y eso provocó un alud de recuerdos de la mascota de cada quien que desembocó en poemas escritos con sentimiento, detalle, entrega, compromiso con el sujeto del poema, en fin, el lenguaje en su máxima expresión. El niño se entrega al poema por connaturalidad afectiva: ¡intercambian sus naturalezas! Para mí, en la transmisión del gusto por la poesía y por la creación de textos poéticos, lo más sencillo es lo mejor: sentarse al lado del niño y leerle el poema, transmitirle el lenguaje y al mismo tiempo, el afecto. Como dice bellamente el poeta español Pedro Villar: quien lee un poema, quien te canta una canción, quien te arrulla, quien te habla, es quien te quiere.