28 jul. 2009

Costa Gavras, el Partenón, la censura, la verdad


Constantin Costa Gavras

La verdad no tiene por qué ofender a nadie.

Unos segundos en un filme de Costa Gavras sobre la destrucción que ha sufrido el Partenón a lo largo de los siglos -realizado para enriquecer el discurso visual del nuevo Museo de la Acrópolis- bastaron para ofender a la Iglesia Ortodoxa griega.

La destrucción perpetrada por los cristianos sobre el cuerpo del Partenón y representada en la película fue censurada.

Los proyectiles turcos rompiendo el edificio no representan problema alguno.

Tampoco las ávidas manos de los empleados de Elgin.

Pero los cristianos no pueden ser los malos de la película, aunque sean cristianos de hace cientos de años.

El Museo de la Acrópolis alega que no se pretende ofender a nadie.

Si acaso, a la verdad.