14 abr. 2009

Adriana Canseco y los Tigres de la otra noche



Ayer recibí esta carta, desde Argentina.

Su autora -la joven de la fotografía, que yo le pedí a vuelta de email- me llenó de asombro.

Y es que encendió de nuevo la vara de luz y volvió a hacer al tigre, más grande, más hermoso, más valiente de lo que yo pude soñarlo...


Estimada María:

Me llamo Adriana y te escribo desde Argentina. Soy docente de Literatura Infantil en una escuela primaria de la cuidad de Córdoba y también profesora y licenciada en Letras (UNCórdoba), aunque nací en el norte del país, en la capital de una provincia que se llama Jujuy. Hoy me encuentro realizando la carrera del Doctorado en Letras sobre la obra poética de la uruguaya Marosa di Giorgio, lo que me ha llevado a alejarme temporalmente de las aulas.
Te escribo por muchas razones. Una de ella, la que me hizo urgente la necesidad de escribirte, es que acabo de leer una entrevista que te hicieron en 2005 para la Radio Educación el día que te entregaron el premio Hispanoamericano de Poesía mientras escribía, justamente, una reseña de tu libro para una revista digital de Argentina, Imaginaria, especializada en LIJ y pensé -¡cuanto más fecundo es el diálogo con la poesía si interviene de alguna forma el poeta en cuestión! No sé si aceptarán todavía la reseña para su publicación pero me pareció que tal vez te gustaría leerla, por eso te la mando adjunta en este mail.
Gracias a la buena distribución del FCE en tuve la alegría de conocer tu libro Tigres de la otra noche ni bien fue publicado y, en verdad, me pareció maravilloso. Trabajo con los más chiquitos de la primaria (1°,2° y 3° grado) y con ellos he leído tu libro (que atesoro en mi biblioteca y que también hemos comprado para la biblioteca de la escuela) muchas veces. La experiencia es, una y otra vez, maravillosa.
Hace varios años que leemos poesía con los más chicos y todos los años dedicamos un par de meses a trabajar la obra de poetas argentinos (no necesariamente infantiles. El año pasado hicimos un hermoso homenaje a Juan L. Ortiz, un poeta argentino tan exquisito como desconocido aún por el gran público a pesar de su importancia para nuestra poesía). No es fácil encontrar buena poesía para los más pequeños así que siempre trato de buscar entre mis poetas preferidos los textos que más me gustan y me parecen apropiados para ellos. No pocas veces esta tarea que implica mucha atención y responsabilidad provoca indiferencia o desconcierto por parte de de padres y maestros y, por qué no, desconfianza. ¡Cómo si un chico no pudiera disfrutar de un buen poema, como cualquiera, sólo por el prejuicio de que tal vez no vaya a entenderlo! ¡Cómo si leer poesía requiriese de una manual de instrucciones!
Tu libro, como tus tigres, salta esa zanja de prejuicio y se lanza detrás de una verdadera experiencia poética. Gracias por eso. Ojalá hubieran más libros de poesía para los chicos como el tuyo. ¿Qué nos hace pensar que los chicos sólo pueden disfrutar de la poesía si es rimada, o contiene sonoros juegos de palabras o se trata de narraciones versificadas?
Recuerdo claramente cuando mi mamá nos leía poesía a mis hermanas y a mí cuando ninguna tenía más de ocho años. Esa felicidad es la que recupero al leer hoy tus poemas y la que creo que experimentan los chicos al leerte: la delicia de intentar asir lo que se escapa inevitablemente en el lenguaje poético.
Tu libro tiene la maravillosa virtud de tender un sólido puente entre lo mejor de la poesía contemporánea y el mundo de la infancia, celebro eso. No imagino otro libro de poesía para chicos que mereciera más el reconocimiento con el que fue distinguido, al menos no he encontrado todavía otro que me guste tanto como este.


María, me despido de vos y te deseo innumerables próximos éxitos.

Saludos cordiales.



Adriana Canseco
Lic. y Prof. en Letras Modernas
Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Nacional de Córdoba
Córdoba-Argentina