18 mar. 2009

Sandoval, ¿volteriano? pregunta Le Magazine Littéraire


En Le Magazine Littéraire, apareció la semana pasada una reseña firmada por Cécile Strouk sobre la novela República Mutante, de Jaime Alfonso Sandoval, traducida al francés por Alexandar Gurjicic y publicada por la editorial Thierry Magnier con el título de Un oasis dans le Pacifique.

Traduzco:

"En Jaime Alfonso Sandoval la ironía actúa como un virus. Lejos del Edén prometido en la portada, Oasis en el Pacífico se desarrolla en un lugar asolado por la suciedad. Esta fábula en los confines de lo fantástico y de lo trágico es contada a través de los ojos de un adolescente desequilibrado por las actitudes de su familia. Afligido por una madre desilusionada, por una hermana psicótica y un padre mitómano, el narrador va de mala sorpresa en mala sorpresa. El optimismo inquebrantable de su progenitor, que recuerda el de Cándido, va a hacerle vivir aventuras extravagantes. ¿Sandoval es volteriano? Si la trama narrativa difiere de la de Cándido -el padre acepta la proposición de un impostor vestido de berenjena para huir de la miseria y vivir en una tierra nueva-, el tono satírico y el recurso al absurdo aportan un bello homenaje al filósofo de las Luces. Aquí, "El Dorado" se revela como una mezcolanza de desechos. Pero no hay que preocuparse. El padre, ignorante, se constituye en ingeniero de construcciones para reconstruir la ciudad entera. Un proyecto que llevará con un aplomo desconcertante y una técnica dudosa. Y esto, a pesar de la batalla que lo enfrenta a creaturas pútridas formadas por un imbroglio de detritus y a un déspota aterrador. Porque en México, todo es para bien, en el mejor de los mundos posibles..."



Chez Jaime Alfonso Sandoval, l’ironie agit comme un virus. Loin de l’Eden promis en couverture, Oasis dans le Pacifique se déroule dans un endroit ravagé par la saleté. Cette fable aux confins du fantastique et du tragique est racontée à travers les yeux d’un adolescent désemparé par les attitudes de sa famille. Affligé d’une mère désabusée, d’une soeur psychotique et d’un père bonimenteur, le narrateur va de mauvaise surprise en mauvaise surprise. L’optimisme inébranlable de son géniteur, qui n’est pas sans rappeler celui de Candide, va leur faire vivre des aventures extravagantes. Voltairien, Sandoval ? Si la trame narrative diffère de celle de Candide – le père accepte la proposition d’un imposteur habillé en aubergine pour fuir la misère et vivre sur une terre nouvelle –, le ton satirique et le recours à l’absurde servent un bel hommage au philosophe des Lumières. Ici, « l’Eldorado » se révèle être un fatras de déchets. Qu’à cela ne tienne. Le père, inculte, s’érige ingénieur en bâtiment afin de reconstruire la ville entière. Un projet qu’il mènera avec un aplomb déconcertant et une technique douteuse. Et ce, malgré la bataille qui l’oppose aux loqueteux – créatures putrides formées par un imbroglio de détritus –, et à un épouvantable despote. Car au Mexique, tout est pour le mieux dans le meilleur des mondes possibles…