17 mar. 2009

Jaime Alfonso Sandoval: un oasis en París


Hoy por la tarde me he encontrado en mi correo esta carta de Jaime Alfonso Sandoval desde París. No pude resistir la tentación de compartirla porque es una maravilla, todo un manifiesto de lo que es hoy por hoy, la literatura infantil y juvenil mexicana. Y no cabe duda que mi admirado autor de El Club de la Salamandra, La Ciudad de las Esfinges, Padres padrísimos, República Mutante -ya en francés, todo un oasis en la Ciudad Luz- es un grandioso embajador de la LIJ de nuestro país.

Ma chere María,

Te escribo desde París, ya llevo una semana por acá y tengo jornadas agotadoras pero muy fructíferas.

Mis expectativas han sido rebasadas de cabo a rabo, parece que esta ciudad no conoce la palabra “moderación”, aunque el buen gusto francés es proverbial, todo aquí es desmesurado y faraónico. La ciudad ahora me parece tan diferente, yo la visité hace diez años en un plan bastante pobretón (y París no se esmera con los pobretones), hasta la feria del libro que es un pabellón interminable de libros.

He intentado cumplir lo mejor que puedo el papel de embajador de la literatura infantil mexicana. He dado entrevistas a radio, a televisión, y a periódicos locales, y siempre hablando de la ebullición y gran nivel de los escritores infantiles y juveniles en México actual. Me he topado con el clásico cliché de que esperan que todos escribamos sobre leyendas precolombinas y siempre aclaro que México es un país más diverso, rico y moderno que lo que Europa pretende.

La literatura se nutre de tantas vertientes, como las hay en cualquier país. Les digo que hay novelas históricas, poesía, novela negra, de humor, terror, etc. Todos los géneros.

México por mucho tiempo fue un país “receptor” de literatura infantil, pero ahora es productor y muestra lo que hace al mundo. Ya tengo algunos contactos con traductoras francesas para ver si fructifica alguna posibilidad para sacar libros.

(Por cierto, vi ejemplares de “Tigres de la otra noche”.)

Hay mucha población hispanohablante en París, inmigrantes latinoamericanos, pero ven con desconsuelo que la feria trajo poquísimos libros en castellano para niños.
Mucha gente (incluyendo los franceses) pregunta sobre mis libros en español ¡no en francés!

Aquí será pronto la media noche y todavía me queda un día de actividades, así que me despido por ahora.

Recibe un caluroso abrazo.

Jaime.