12 dic. 2014

Una princesa viajera, de Enrique Pérez Díaz



Para María de su mago Emrys

Una princesa viajera,
sentada en la barca del tiempo,
un pergamino en las manos
y su amor en el aliento.

Una viajera infinita,
sin fronteras ni lamentos,
mirada buscando horizontes,
palabras que brindan contento.

Una viajera de luz,
enhebrando el argumento:
pasión que mueve mundos
desde el sueño y hasta el viento.

Una viajera hechizada
por discos que dibuja el cielo,
amiga del mago Emrys
y el oráculo de Delfos.

Una princesa viajera
con el amor de bandera,
la risa bailando en sus ojos
de Dido, Celene o hada Primavera.

Una viajera del sueño,
que es antiguo y siempre nuevo,
no importa que fenicios o aztecas
si mayas o hijos de Homero.

Una viajera hechizada
por una historia de amor,
fuerza que mueve el mundo,
y el sentir del corazón…