6 dic. 2014

Un dragón azul



Un dragón azul
hace mucho tiempo
a la luna blanca
le pidió un deseo.

Quería convertirse
en un caballero
de azul armadura
y espada de acero.

La luna tan blanca
le dijo al dragón:
yo no puedo hacerlo,
ve a pedirlo al Sol.

Al castillo de oro
donde vive el Sol
tras un largo viaje
arribó el dragón.

Tú lo puedes todo
oh, mi gran Señor
hazme caballero
de gran esplendor.

Debes merecerlo
-dijo serio el Sol-
y una gran hazaña
cumplirás, dragón.

¿Ves esa montaña?
Allí guardo yo
una hermosa perla
que me dio el Amor.

Debes ir por ella
este atardecer
en bosques de niebla
te puedes perder.

Al ocaso entonces
el dragón partió,
llegó a la montaña
y allí se perdió.

La niebla lo envuelve
no le deja ver
dónde está el camino
dónde pone el pie.

En una honda grieta
resbaló el dragón
cayó sin remedio
sus alas rompió.

Su espalda está rota
sus piernas también
el dragón sangrando
se muere de sed.

De pronto una luz
inunda la cueva
colgada de un árbol
se encuentra la perla.

El dragón se arrastra
y con gran esfuerzo
alcanza la perla
la pone en su pecho.

El Sol con sus rayos
inunda la cueva:
-Cumpliste la hazaña,
pasaste la prueba.

Por eso te nombro,
valiente dragón
azul caballero
de la Orden del Sol.