2 ene. 2010

Letras salvadoras: la poesía de Mercedes Calvo por Anabel Sáiz Ripoll



En el primer número del año 2010, la revista Arena y Cal dedica importantes páginas a la poeta uruguaya Mercedes Calvo.
Es Anabel Sáiz Ripoll quien con una oportunidad asombrosa presenta a los lectores españoles e hispanoamericanos a la poeta y su poemario ganador del Premio Hispanoameriano de Poesía para Niños Los espejos de Anaclara.
Anabel es una de las especialistas en Literatura Infantil y Juvenil más importantes del ámbito hispanoamericano y tiene por la poesía para niños una especial inclinación, que otorga hondura extraordinaria a su aproximación a la obra poética de de Mercedes Calvo. (MGE)

La Poesía de Mercedes Calvo

Por Anabel Sáiz Ripoll


"Hay un mensaje / hay un secreto.”

“La niebla cerró su cortina
en la ciudad
Caminan todos los fantasmas
en soledad”.
Mercedes Calvo

NOTA BIOGRÁFICA: “LETRAS SALVADORAS”


Dedicamos hoy este estudio a una escritora uruguaya, de exquisita y fina sensibilidad: Mercedes Calvo quien con las hermosas palabras que transcribimos recrea su biografía y pensamos que ya, después de leerlas, no haría falta nada más que ir directamente a su libro, “Los espejos de Anaclara”. No obstante, trataremos de acercarnos un poco más a esta poeta. Leamos, primero, este texto lleno de poesía y, después, sigamos nuestro acercamiento a su figura, su obra y su especial percepción del mundo y de las cosas:

“Si uno es lo que come soy, antes que nada, el jugo de las naranjas de mi Salto natal, los caramelos de azúcar quemada que hacía mi madre, las sopas interminables -una cucharada para papá, otra para la abuela- donde flotaban, entre las verduras insípidas, los fideos de letras salvadores con los que escribí, en el borde del plato, mis primeros poemas.

Si uno es lo que lee, navego con Guillén por el mar de las Antillas, galopo con Alberti, escribo los versos más tristes con Neruda, grito con Lorca que no quiero verla, transito la oscura soledad de Góngora. Voy y vuelvo siempre, con Cernuda, entre la realidad y el deseo.

Pero si uno es lo que sueña –y en verdad es poca una oportunidad para las infinitas posibilidades del existir- sin duda estoy comenzando mi segunda vida donde, después de compartir los años escolares de muchas generaciones de niños, vuelvo a la infancia por el hilo misterioso de la escritura, buscando en ella la raíz oscura, pero siempre luminosa, de la poesía.”

Estudio completo