30 mar. 2011

En la casa de Manuela Sáenz

Patriota y amante de usted...

En el barrio histórico de Bogotá, en la Plazuela Rufino José Cuervo, se ubica la que fuera la casa de Manuela Sáenz y que actualmente alberga un museo de trajes regionales.

Sin embargo, es la presencia de Manuela la que recibe de inmediato al visitante y lo envuelve en la lluvia fina de los recuerdos y de las edades desvaídas. Siento que me recibe y que me habla. La casa, en lugar de ser habitada por momentos breves contra el pago de un billete de museo, se introduce en mi interior. La casa es la que me habita.

No es sólo el recuerdo de Manuela, la que amó a Bolívar con la fuerza con que se aman las ideas; es quizá un sueño grande. Un sueño hermoso ahí cobijado en espera de alguien que pueda encarnarlo. Es ese sol en el incomparable asoleadero donde además hay un pozo y en el que cuando ingreso se corre la fina cortina de lluvia y se arrodilla el sol caballero a refrescar su frente.

Pero también está Bolívar en la casa de Manuela. En el salón del segundo piso penden sus retratos añorándose por toda la eternidad de muro a muro. El museógrafo no tuvo compasión y no aproximó sus efigies, les regaló su infierno de anhelo.

O tal vez su paraíso.

María García Esperón (Bogotá, 2007)