9 oct. 2008

Los griegos en El centro sin orilla de Ernesto de la Peña


El 8 de octubre de 2008, el sabio mexicano Ernesto de la Peña recibió el Premio Internacional Alfonso Reyes en una ceremonia realizada en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Honor a quien honor merece.

Nota en El Universal

A continuación, tres párrafos de uno de los textos de El centro sin orilla:



"Los griegos, sabios, ejemplares casi en todo, tendieron un puente entre los mundos que percibían. Amigos de la armonía, pero también del comercio, fundaron a la par las normas del comportamiento civilizado, la retórica, disciplina del buen decir, que es el buen convencer, y tantas colonias como pudieron, dedicadas al cultivo de una ciencia que ellos, como tantas otras, inventaron: la crematística o disciplina del dinero.

"Creadores del diálogo, forma suprema del intercambio y la discusión, los griegos le añadieron todos los matices y las posibilidades más emotivas, desde el trueque de insultos y baladronadas de los héroes de la Ilíada hasta los ensalmos de la hechicera de Teócrito, pasando por las reflexiones sabrosas de Jenofonte o las atrocidades de la tragedia.

"Pero el diálogo asume las cumbres de la inteligencia cuando lo emplea Platón: razón iluminada, ritual y poética, puede transcurrir por el filo insidioso de la ironía o por el espacio acotado de la argumentación, pero igualmente puede acudir a la invectiva, desenmascarar el sofisma o arrastrar por el ridículo la torpeza del otro".

(Ernesto de la Peña. El centro sin orilla. Sello Bermejo. Conaculta. México 1997. p. 115)