5 abr. 2008

La sangre del toro



... hasta formar un gran charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.

(F. García Lorca. Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías)

En el sorprendente ensayo Nouvelle interprétation des Tablettes Myceniennes, de la autoría de Enriqueta y Tina Martinotti, el análisis de las polisemias ayuda a comprender el sentido de esos textos desde las asociaciones culturales, cultuales.

La palabra TO-SO, interpretada superficialmente como el griego tósos: tanto, podría entrañar la raíz de toro: THOR y la de zumo, jugo, vino: ZOM.

El toro era sacrificado en el rito supremo de los minoicos. Lo seguimos sacrificando. García Lorca dijo que la fiesta de los toros, era el lugar y la ocasión donde se adora y se sacrifica a un dios. La roja sangre es el negro vino de Homero, el fluido vital que derramaba ese rython, como el de la fotografía, con la luna engarzada entre los cuernos.

El jugo sagrado -vino, sangre- el misterioso SOMA (ZOM) de los indoiranios.
El rhyton que lo contiene, ese recipiente hermanado en su palabra con Rhea, la diosa del devenir, del fluir, la esposa de Cronos, el Tiempo.
El toro del mito, llamado Asterion, denunciando en el nombre su pradera celeste, su Guadalquivir de las estrellas...
La luna de nuevo, misteriosa, eterna, brillando entre los cuernos del toro.