3 ene. 2009

Adriano en el Museo Británico




Quoi qu'on fasse, on reconstruit toujours le monument à sa manière.
Mais ce déjà beaucoup de n'employer que des pierres authentiques.
(M. Yourcenar. Carnets de notes de Mémoires d'Hadrien)






De julio a octubre del ya pasado 2008, el Museo Británico de Londres albergó una exposición sobre el emperador Adriano dentro del ciclo Grandes Emperadores del Mundo al que llegar{a, a fines de 2009, nuestro Moctezuma.



El espléndido discurso museográfico reunió 170 piezas procedentes de diversas colecciones para explorar las dimensiones de la vida de Adriano: Su familia española, el Imperio al que accedió a los 41 años, Antinoo, su verdadero amor, su amor trascendente, la Villa Adriana en Tívoli, suerte de Imperio Romano en miniatura en el que el humanista Adriano fundió el espíritu de Roma con el espíritu de Grecia.


Pero también Egipto (¿acaso no divinizó a Antinoo muerto en el Nilo como Osiris?), pero también el indomable espíritu judío reprimido por Adriano, y la agresiva muralla en la Isla Británica y el emperador itinerante, viajero quebrantado en los últimos años de palpar con los dedos del alma los cuarenta países que en la actualidad son los herederos del destino de Adriano: animula, vagula, blandula...