18 may. 2008

El collar de la paloma


Mi amor por ti, que es eterno por su propia esencia,
ha llegado a su apogeo, y no puede ni menguar ni crecer.
No tiene más causa ni motivo que la voluntad de amar.

(Ibn Hazm. El collar de la paloma)


Ibn Hazm, de Córdoba, no leyó a Platón directamente pero bebió el neoplatonismo alejandrino durante su culta adolescencia pasada en los jardines y fuentes de Almanzor.
En los textos entendió el amor como pteros, una paloma de vuelo trémulo, pero ya había dicho Avicena que en ti hay una paloma, noble, ambiciosa, caída de lo más alto del cielo.
Ibn Hazm escribió una epístola con fines prácticos, para curar a un amigo presa del dolorido sentir y para informarle que si ahondase filosóficamente en el vuelo de esa paloma la vida será más llevadera y más hermosa la morada eterna después del día de la Resurrección.
La paloma lleva un collar porque aunque es libre está atada al Destino.
El collar de la paloma es una cadena inexorable que libera al alma, su esclava ardiente.

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