30 may. 2008

Morir: devenir



Dice Christian Jacq que el masón Goethe empleaba una antigua expresión egipcia cuando decía: "muere y devén".
En una memoria tenue como el hilo de Ariadna, que a veces se confunde con la luz y por eso no se ve, el iniciado en Egipto era cubierto con el "sudario de los dioses" para abandonar su pensamiento envejecido y abordar una nueva concepción del espíritu.

Ahí ya no se aspira a la felicidad o al simple transcurrir en bienestar, sino a la plenitud del alma, que rompe en una floración impúdica su sudario de diosa.

Esa ruptura permite,
ya desde esta tierra bendita mil veces,
entrar en la vida eterna,
caminando con estas plantas,
bebiendo esta agua ardiente
y ardiendo en este amor.

En la imagen:
La Pudizia Velata, del Carradini. Cappella Sansevero en Nápoles; sí, la del príncipe Raimondo di Sangro, alquimista y científico en el siglo XVIII.