7 oct. 2014

Valiente




Para Kei

Era un caballero
llamado Valiente.
Era muy honrado,
muy noble y muy fuerte.

Vivía en un castillo,
tenía su armadura,
su espada y su casco
color de la luna.

Tenía su caballo,
un brioso alazán
de crines de seda
llamado Sultán.

A un viejo castillo
un día, una vez
llegó el caballero
con hambre y con sed.

-¡Ah del castillo!
¡Hospitalidad!
Salió una princesa
con ojos de mar.

-Gentil caballero,
hermoso alazán,
marchaos de aquí,
os pueden matar.

Un negro dragón
es mi carcelero.
El dragón es mago,
un cruel hechicero.

-Yo puedo salvarte,
hermosa princesa.
Con este pañuelo
te doy mi promesa.

La bella princesa
desapareció.
Ante el caballero
estaba un dragón.

Resoplando fuego
rugiendo feroz
atacó a Valiente
el negro dragón.

A Valiente, entonces,
con garras de hierro
la fiera malvada
lo aferró del cuello.

Lo elevó a la torre
para destrozarlo...
pero llegó a tiempo
Sultán, a salvarlo.

Del cielo en picada
se lanzó el dragón.
La espada, Valiente
en su piel clavó.

Convertido en humo
así se esfumó
ante el caballero
de claro valor.

La bella princesa
agitó el pañuelo
desde la ventana
de sus aposentos.

Y Valiente entonces
regresó a su tierra
con su fiel caballo
y con su princesa.