2 oct. 2014

Era un dragón verde



Era un dragón verde
en una leyenda:
príncipe encantado
por una hechicera.

De esmeralda y oro
eran sus escamas,
sus alas de jade,
su lengua de plata.

En la torre antigua
del viejo castillo
ese dragón verde
vivía recluido.

En noches de luna
ansiaba volar
hacia las estrellas
y la libertad.

Pero no podía
porque la hechicera
lo había condenado
a tan larga pena,

a ser prisionero
por siempre jamás
con siete cadenas
en la oscuridad.

Al viejo castillo
un día, de muy lejos,
llegó una princesa
del fondo del tiempo.

Se había enamorado
del verde dragón:
sabía su leyenda,
sabía su dolor.

Al pie de la torre
se puso a cantar,
su voz era clara
como un manantial,

Al verla tan bella,
el verde dragón
rompió sus cadenas
y el cuento acabó.