2 feb. 2009

Un libro mágico y un proyecto innovador



Los niños, los maestros, un libro y dos blogs hicieron la magia.
Durante tres semanas, en el Instituto Bilingüe Victoria de Tequisquiapan, Qro., el abrir un libro se convirtió en una experiencia mágica; el investigar en diversas fuentes bibliográficas y en Internet en un verdadero placer.



Leer Las Cajas de China en el proyecto Entre textos y contextos en el Instituto Bilingüe Victoria fue una aventura, un viaje deleitable, una cacería de tesoros que no se gastan, que se contagian, una alfombra mágica para enlazar sentidos y avanzar en el conocimiento.
Como deleite.
Como juego.
Como amistad.



El lector más pleno es aquel que tiene fe. Puede ser un niño o un adulto. Si tiene fe poética se entrega a la ficción y es capaz de desentrañar sus sentidos. Y no sólo eso. Es capaz de proyectar una energía diferente, un resplandor, un crecimiento intelectual, psíquico, que casi puede palparse. Eso sentí ese viernes 30 de enero ante esos niños, esos maestros.
Por ellos.
Eso sentimos.




El libro, su trama, sus personajes, su magia íntima -sí, otra vez la palabra mágica- se sentían flotar en el ambiente. Llegar a una escuela en donde toda la primaria ha leído y ha jugado y soñado con el libro que has escrito es una experiencia casi inenarrable.
Pero intentemos.
Comparemos...



Sí.
Don Quijote.
El hidalgo y su escudero llegan al castillo de los duques, donde todos han leído las aventuras de Don Quijote. El mundo se ha quijotizado. Los textos permean los contextos.
Es el juego perfecto.
Un juego de libertad y de conocimiento.



El libro sigue siendo el libro.
Un objeto. Una entidad física. Pero sus ondas de sentido, su movimiento, su impulso, se enlazan con la herramienta de comunicación que es inherente al mundo de estos niños: internet. No hay exclusión. Los dos ámbitos están engarzados. El diálogo se puede establecer en toda su dimensión. Con el autor. Con los personajes. Con el propio crecimiento lector del niño, del adulto, del estudiante, del maestro.
Porque al leer, todos crecemos.
Porque leer es despertar.
Es soñar.
Despertar de nuevo a mundos plenos.