25 feb. 2009

La despedazada, la de cascabeles en el rostro...

Foto: El Universal

Hace 31 años, trabajadores de la compañía de Luz y Fuerza encontraron por casualidad a Coyolxauqhi, la de cascabeles en el rostro, la despedazada luna que rodó por la pendiente de la montaña sagrada al ser derrotada por el íntegro Huitzilopochtli.

Coincidentemente, el sitio donde yacía Coyolxauqhi fue el solar que ocuparon las casas de los hermanos Dávila, españoles que aspiraron, junto con el dubitativo español Martín Cortés, a separar de España a la Nueva España.

Como Coyolxauqhi, los Dávila fueron decapitados.

Esto ocurrió en el siglo XVI.

Y en el siglo XX, hace 31 años por casualidad apareció la Luna, labrada en andesita, con su terrible belleza, su carga inflexible de composición y descomposición, su lacerada y cíclica apetencia de unidad.