25 feb. 2009

La bella durmiente en el Museo del Prado



Del viejo San Juan al viejo Madrid, del Museo de Arte de Ponce al Museo del Prado han viajado interesantes y evocadoras pinturas simbolistas inglesas para conformar la muestra "La bella durmiente".

Los artistas victorianos, como el Teide canario, tenían "mucha nieve en el semblante y fuego en el corazón".

Ígnea es la más bella de las durmientes, la amante analfabeta de lord Leighton convertida en la Flaming June que ha sido traducida para la muestra madrileña como "Sol ardiente de Juno".

Envuelta en azafrán bajo el sol mediterráneo que iluminaba los estudios británicos en la época de los Prerrafaelistas, Juno alumbra sus sueños de flama y su misterio -el cuadro estuvo perdido durante 30 años hasta aparecer en Puerto Rico en 1963. La habrá comprado Luis A. Ferré, el fundador del museo que vivió cien años, como cien años dicen durmió la belle au bois dormant...

Habrá hadas y penumbra, mucho Avalon y reinas artúricas, pero el corazón de la muestra del Prado es el mediterráneo y ardiente -flamante de sueños- corazón de Juno.