11 abr. 2011

Con María Eugenia Mendoza en el TESE de Ecatepec


"Buenas tardes estimados colegas, alumnos y autoridades; gracias por estar aquí respondiendo al llamado que hemos venido haciendo el Ing. Armando Alcalde, Jefe de la Unidad de ISC y una servidora, Olga Torres, durante las últimas semanas. El motivo de la convocatoria, obedece al impulso de compartir con ustedes un proyecto que ha ocupado a las autoridades de este tecnológico, esto es, impulsar el hábito de la lectura en nuestra comunidad con la finalidad de incrementar en nuestros egresados la capacidad para comprender y construir mensajes, dotarlos de cultura general y -por supuesto- también desarrollar la capacidad de disfrutar de una de las bellas artes más apreciadas por la humanidad: la literatura.

Para iniciar este proyecto, hemos invitado a dos destacadas escritoras mexicanas que inaugurarán este evento, hablándonos de un tipo de relatos que a todos nos ha cautivado desde hace centurias, tal vez milenios, esto es, la literatura de ciencia-ficción".

De este modo dio inicio la profesora Olga Torres a una conferencia que impartimos María Eugenia Mendoza y yo en el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec ante un nutrido auditorio compuesto por alumnos de la carrera de ingeniería en sistemas.

Durante varios días, Olga sensibilizó al alumnado mediante preguntas colocadas en muros de la institución y relacionadas con la ciencia ficción. María Eugenia hizo un delicioso recorrido por sus autores favoritos de este género literario, haciendo reflexionar a los estudiantes con los planteamientos de Orwell y Huxley, con la temperatura a que arden los libros -pero no arde la memoria- en Fahrenheit 451 de Bradbury. Se preguntó si los libros impresos desaparecerán y describió tan vivamente el manuscrito encontrado en un libro con las indicaciones para el Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, que de seguro más de uno saliendo de ahí pensó en ir a consultar el pasaje mencionado.


Por  mi parte hice un recorrido por la investigación que me llevó a escribir El Disco del Tiempo, (cuyo protagonista es precisamente un ingeniero en sistemas) siguiendo el ejemplo vital de Heinrich Schliemann y Arthur Evans, de Champollion y de Michel Ventris, de los descifradores de jeroglíficos, de los que no se conforman con vivir aventuras impresas y quieren llevarlas a la práctica, de los que creen en la verdad y la pasión que los textos encierran, de los que leen alertas como el prudente Ulises y curiosos interrogan las páginas para conocer más, para vivir más, para ser más...

Terminamos por bajar del estrado para convivir con los jóvenes y ya en la despedida no dejamos de agradecer a la maestra Olga Torres la oportunidad que brindó a dos escritoras mexicanas, de llevar las letras a la vida y la vida a las letras. (MGE)