3 sept. 2010

Piedad para la máscara, de Francisco Álvarez Velasco


Ante ese hueco son de la persona,
 que suena a soledad
 si la golpeas,
 a sombra y son salobre si la auscultas,
 ¿qué podemos hacer?

 ¿En qué silla sentarla,
 llevarla de qué mano,
 decirle qué palabras?
 (Las que puedan posarse en su cerebro,
grávidas y precisas,
palabras que cual ecos no reboten).

Acelerar podríamos un poco
esos granos amargos
en su reloj de arena
y levantar su párpado lloroso
y soplarle la brizna que lo hiere.

O volver hacia atrás,

hacia la infancia,
por ver si acaso sabe de otra senda,
si escucha otras palabras.
Las que al alba se abran
luminosas y broten como flores
-agazapado abril en su memoria-
y alegren hoy su párpado.


(C) Francisco Álvarez Velasco
Las aguas silenciosas
Ediciones TREA
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
MMX